Durante la residencia en el Museum of Contemporary Art Zagreb pedí al museo que guardara el papel de oficina que normalmente acabaría en los contenedores de reciclaje: bocetos, impresiones, copias de trabajo, anotaciones y documentos sin valor de archivo.
Al cabo de un mes, el papel acumulado pesaba 25 kg —aproximadamente la cantidad de papel que puede producir un árbol destinado a la industria papelera. Todo el material se compactó en una gran masa esférica: una bola de información que había perdido su función original pero conservaba las huellas físicas de la actividad cotidiana de la institución.
La pieza pone en relación árbol, papel, información, acumulación y memoria institucional a través de una única cantidad medible.




