La obra construye una secuencia de presiones cada vez más bajas dentro de cinco esferas de vidrio aparentemente idénticas. Para el espectador no hay ninguna diferencia visible entre ellas: tienen la misma forma, el mismo volumen y la misma apariencia. Pero lo que sucede en el interior de cada una es físicamente muy diferente. Esa diferencia no se puede ver, pero sí medir.
Las esferas se fabricaron específicamente para el proyecto y se evacuaron con la colaboración técnica de ALBA-CELLS.
El vacío aparece no como una ausencia absoluta, sino como una gradación física, precisa y cuantificable. La obra recibió una ayuda de producción de VEGAP.




