Sempere es un pueblo marcado por el control del agua. El embalse de Bellús transformó el territorio e introdujo una segunda geografía: las zonas que algún día pueden volver a inundarse.
En los límites del pueblo encontré una era abandonada donde materiales de construcción estaban parcialmente cubiertos por la vegetación. La intervención consistió en desbrozar, medir, clasificar y reordenar todo lo que ya había.
Miles de tejas formaron un cubo de unos 160 cm de lado; más de cincuenta grandes piedras se desenterraron y ordenaron; los fragmentos de teja rota llenaron dos cilindros metálicos que ya estaban en el lugar.
Al final, los materiales son esencialmente los mismos. Solo han sido enumerados, medidos, reordenados y controlados. ¿Pero durante cuánto tiempo?





