En Castell de Cabres, buena parte del paisaje está atravesado por muros de piedra seca que dividen el territorio en pequeñas parcelas irregulares. Visto desde arriba, esta fragmentación se convierte casi en un dibujo.
Tomé una era circular y dividí repetidamente el mismo terreno. Cuatro muros de piedra seca, unos 30 metros lineales en total, generan una especie de territorio fractal que hay que recorrer en espiral para llegar hasta el final.
La referencia a la espiral de Fibonacci aparece no como una imagen a reproducir, sino como un sistema de subdivisiones sucesivas.





