Un bonsái se sitúa sobre un montículo de tierra que corresponde a la cantidad de suelo que habrían necesitado sus raíces si su crecimiento no hubiera estado restringido por las técnicas del bonsái. El contraste reúne dos posibles historias de desarrollo de un mismo organismo vivo.
El título remite a la paradoja de los gemelos de la física: dos trayectorias que comienzan juntas pueden dar lugar a experiencias diferentes del tiempo. Aquí la analogía se refiere a dos vidas posibles de un árbol —una moldeada por la intervención constante y otra imaginada sin esa limitación—, no a un efecto relativista literal.
La pieza se presentó en la Capella de Sant Roc de Valls, en la exposición individual f(t) = f(t−t₀), comisariada por Marina Vives Cabré.





