En 2014 construí una cabaña de madera con restos de cajas de transporte de obras de arte y viví allí durante medio año mientras terminaba de escribir mi tesis doctoral en física. Era un espacio para concentrarme, habitar y trabajar.
Once años después, construí una nueva cabaña. No es una reconstrucción exacta de la anterior, sino una continuación: mantiene la escala, el carácter precario y la idea de un espacio construido desde la necesidad de hacer y pensar.
La nueva estructura está hecha con materiales acumulados en mi estudio. La cabaña convierte esta materia dispersa en arquitectura y pone en relación dos momentos muy alejados de mi práctica.
El tiempo que separa las dos cabañas forma parte de la obra. La segunda no sustituye a la primera: vuelve a ella, la desplaza y la continúa.





