Partiendo de la idea de la miel mil flores —una miel formada a partir del polen de muchas especies vegetales— pedí al botánico Carles Burguera que durante seis meses recogiera semillas de mil plantas diferentes.
Las semillas se sembraron en un parterre delante de la Fundació Joan Miró. Más de 250 especies germinaron y convivieron allí durante aproximadamente un año, mientras se realizaba un seguimiento del crecimiento y de las transformaciones del jardín.
El listado manuscrito de las mil plantas forma parte del proyecto como registro de recolección, clasificación y posibilidad.
El proyecto incluye también una fase de trabajo muy material: se retiró el césped, se preparó el terreno, se ordenaron y conservaron las semillas recogidas y se sembró el conjunto para hacer posible la aparición de este jardín heterogéneo.










